Tú no eres mi alfa.
Punto de vista de autor.
Selene intentó soltarse de su agarre, pero no cedía ni un centímetro. En cambio, se retorció inquieta. Quizá eso la hacía parecer aún más culpable que antes.
—No fue así. —Suspiró. Ni siquiera lo hubiera considerado, entonces Eric le metió todo en la cabeza y, no sabía, asustó a Dante.
—¿Qué estás diciendo? —Sus ojos oscuros se entrecerraron hasta convertirse en rendijas mientras se alzaba sobre ella.
—Por un segundo caliente pensé que podrías estar incriminándome para