Muy inteligentes para su propio bien.
Punto de vista de autor.
De repente, Selene se dio cuenta de que Sofía parecía terriblemente mansa los últimos días, no tan alterada como para sospechar que era su hermana, pero más tranquila que de costumbre.
Tropezó en la sala de estar, donde sus cachorros jugaban a la lucha libre, haciendo los más adorables gruñidos mientras rodaban juntos, y dijo: —¿Niños?
Cuatro cabecitas se asomaron, sorprendidas, seguidas por cuatro juegos de pies, que golpearon el suelo.
—¡Mami!
Kanu, Adán y Sofía cayer