Escapando de un mal amor. Capítulo Tu merecido
Olivia se levantó lentamente, su cuerpo temblaba, como si su alma estuviera dividida en dos. Miró a Samuel, sus ojos reflejaban el torbellino de emociones que la consumía. Negó con la cabeza, tragando saliva con dificultad.
—No puedo… —susurró, apenas audible—. No puedo, lo siento…
Samuel también se puso de pie, pero no con enojo, sino con una sonrisa amarga, rota. Era una de esas sonrisas que se ponen cuando el corazón sangra por dentro, pero uno intenta no dejarlo ver. Había esperado ese recha