Estas palabras explosionaron en aquella oficina, uno de los presentes estaba muy a gusto al escuchar ello por el contrario pasaba que la interrogada sudaba frío pues la identidad de aquella mujer la hizo temblar de pies a cabeza.
-No, claro que no. Cómo cree, respondio rapidamente Briana
-¿Enserio? entonces explica cómo es que dejaste esa mancha roja en la ropa . ¿Acaso no es incitar al enemigo?
-Yo me equivoque!, lo siento, no fue mi intención. Sobrepasé los límites, le aseguro que no tengo