Si antes me caía muy mal, ahora detestaba a esta mujer. Y si no fuera por Fernanda, me habría comportado con Manuela como un demente. Porque tenía ganas de sacarla de mi vista a como diera lugar.
—No te preocupes, José Eduardo. Los agravios de mujer a mujer no suelen verse como maltrato.
De la nada Fernanda se puso al frente de ella y le dio una cachetada a Manuela, tal fue el impacto que los papeles que traía en su mano se le cayeron y mi tío los recogió, no habíamos terminado de reaccionar