El padre estaba bastante enojado, y no era para menos, en esto no le había hecho caso por puro miedo.
—Mira Patricia, por años he tratado de convencerte a que le digas a José Eduardo y te has negado rotundamente, ya no tengo nada más por decirte, solo espero cuando estalle tu problema. Créeme, he orado tanto por ti y no para salvar tu alma, no, es con la intención de que puedas soportar la avalancha que te vendrá cuando alguien te desenmascare.
» Él tal Cifuentes se aprovecha porque tú le has d