Escuchaba la voz de mi madre orar, y era consciente de que no podía hacerle esto a ella, ya había sufrido por la muerte de mi hermano, además debía conocer a mi hijo… ya tenía un hijo, y no estuve ahí por marica. Todo el cuerpo me dolía, intenté moverme, pero no pude. Pero debía intentarlo, estoy aquí madre.
—Tú nos haces pasar el valle del dolor, creí haberlo pasado con la muerte de Emiliano, por favor, Jesús, no te lleves a mi otro hijo. Llévame a mí, sabes que vivo solo por José Eduardo. Pap