La nana esperaba mi respuesta.
—No es el momento, no quiero que culpen a José Eduardo por no quedarse, además ha estado lloviendo bastante.
Llegué temprano, me senté a escuchar la eucaristía, cuando se llenó vi a mi hermana sentada en las últimas bancas y a su lado se encontraban mis padres. Me dio alegría ver a papá, no quise acercarme. Esperé a que se fueran, de lejos los observé, vi a Maju y César ayudando a papá a subir al carro, mi mamita iba a conducir.
—¡Tía! —Samuel corrió a abrazarme,