Mundo ficciónIniciar sesiónEstaba en casa.
Me sorprendí por el pensamiento.
“Casa”. Todavía me costaba pensar en la gran mansión Galger como mi casa, pero junto a Tomas, estaba en casa. Meneaba los dedos de mis pies sobre su regazo, le enseñaba la bonita pedicura que me había hecho hoy y él me acariciaba los pies con cariño. Veíamos uno de los documentales que tanto le gustaban, era sobre la vida en la Alaska.
Me sentía c&oa







