Había llegado el momento de que ambos hablaran, pero está vez sería Konstatin quien iniciara, mientras le daba un masaje a Eyra y la consentía con todo lo que se le antojaba pasándose por lo huevos lo que el médico y Nacho decían de una comida sana y saludable, él quería que su chica y su bebé tuvieran lo que quisieran, así tuviera que ir al otro lado del mundo a conseguirlo. No se quedaría con el antojo.
— He sido muy evasivo y con todo lo ocurrido necesitas respuestas – la miró – Quiero que