— Eres mi mejor amigo Nacho – sonrió Konstantin - ¿Quién diría que acabarías siendo hasta mi confidente?
— También eres mi mejor amigo y sabes cuanto te aprecio – le sonrió – Ahora dejemos esas joterias.
— Bien – los dos rieron – Hablando en serio Nacho – lo miró – Quiero que tomes mi puesto.
— ¿Qué? ¿Estás jugando?
— No, hablo muy enserio. Estás capacitado para mí puesto.
— No digo que no lo sea, pero Konstantin no lo tomaré – lo miró – Con todo respeto, me honras, pero no quiero dirigir, ser