Había pasado casi un mes desde el incidente, Konstantin ya estaba en casa con los cuidados necesarios, aunque fuera un necio su misma condición le detenía el querer quemar la ciudad entera. Por lo que se mantenía en casa.
— ¿Algo más? – preguntó al terminar de leer el informe, tanto el de la Central, como el del CNI.
— Solo eso – suspiro - ¿Cómo te sientes?
— Ya no dudo de los médicos aquí – sonrió divertido, cerró los ojos un momento mientras trataba de controlar su respiración.
— ¿Qué tienes?