Alexa
Cuando abro los ojos, siento como unos brazos que amo me envuelven. Suspiro con tranquilidad, aunque anoche tuve pesadillas y dormí muy poco. Traté de que mi hijo no se diera cuenta de lo que estaba pasando, pues no quiero preocuparlo más de lo que ya lo está. Me pongo de pie con cuidado de no despertarlo, camino hacia el baño sin hacer ruido, me paro frente al espejo y abro los ojos sorprendida, pues ni siquiera me había dado tiempo de verme. Mi cuello tiene varios moretones. Niego y lim