Su lengua lamía las paredes hinchadas y tiraba de estas con su lengua al pasar, a la vez que mordía con sus colmillos dejando marcas en sus nalgas y el interior de sus muslos, si no fuera porque él estuviera en celo no lo haría pues dolería, pero esta vez podía aprovechar. Así que se deleitó en lamer cada zona y mordisquear suave antes de llegar a donde deseaba.
-Sabes tan bien cariño que podría estar así toda una noche y no me aburriría- volvió a sumergirse en esa zona de donde salía tanto líq