Aidan gruñó y giró su cabeza.
-Hasta que por fin me miras- el alfa le lamió la mejilla- Si te creí cuando dijiste que no lo habías matado. Sé que no lo harías-
Él giró su cabeza hacia el otro lado y bufó con ironía.
-Eso no era lo que decía tu mirada Lucian. Te conozco. Estoy seguro que pensaste que era un mostró como todos los demás de tu manada. Un fenómeno que apenas si puede mantener el control de su propia cabeza-
-Aidan, ya hablamos de ello, nunca te consideré un monstruo. Más bien eres u