-Ma, ma, ma... ayúdame...-
-Pa, ayúdame...-
-Yo no hice nada...-
-No soy un monstruo-
Lukyan abrió sus ojos de golpe y se sentó en la cama sudando frío, temblando y con los ojos llenos de lágrimas. Dante a su lado se sentó también asustado por el estado de su esposo y lo envolvió entre sus brazos.
-Amor que ocurre- lo acarició intentando calmarlo, pero aunque no sollozaba las lágrimas corrían por el rostro de su reina.
Lukyan agarró con sus dos manos temblante una de las manos de Dante como sop