DANA
Una niña. Nuestra hija.
Yo voy a ser una buena madre.
En cuanto el doctor sale de la consulta para que pueda cambiarme, siento las manos de Killian quitarme las lágrimas y con cuidado me retira el gel frío del estómago con un papel. Es tan delicado... Y entonces me da un beso justo sobre el ombligo que me hace temblar.
—Gracias por esto, Dana —escucho que dice.
Llevo mi mano a su mata de pelo oscura.
—También es gracias a ti.
Me mira con tanta intensidad que casi no puedo ni respirar. Sin