Definitivamente, esta perra tiene que morir, los hombres de la perra se han rendido, no tienen de otra que esperar el momento de su muerte… Los malditos hijos de puta son sicarios, unos saben quién soy y otros completamente lo ignoran.
—Nos tenemos que ir, acabemos con esta perra de una vez, no podemos arriesgarnos que otra sorpresa nos caiga, a cómo podemos ver a nuestro alrededor, los perros están perdidos, pensaron que unas simples bombas nos matarían.
Lo siento por ella, pero jamás la oblig