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Cuatro horas después, esperando que Paulina apareciera, sin embargo, no lo hizo, así que le dije a las chicas que me tenía que ir, que le agradecía por lo linda que me han dejado y de lo amables que han sido conmigo. No voy a negar que mi nuevo color de cabello sin duda es lindo, “rojo vino”.
Les pagué por su servicio y me fui como alma que me lleva el diablo, pero sin antes no decirles que me ha gustado y que volveré pronto.
Camino hacia esa casa que he pagado por estar un buen tiempo, ya