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—Felicidades —dice la doctora con entusiasmo, mientras me siento—. Necesitamos hacer otra cita. Se la dejaré en cinco semanas—ella perjura que tengo intenciones de regresar y mientas me observa la enfermera viene hacia mí y me quita el catéter, parece que ya estoy estable—. En este momento podemos determinar las semanas exactas de su bebé y establecer una fecha de parto probable. Puede vestirse.
¡Qué fácil! Es una noticia que aún no puedo procesar y sin tapujos me dice que debemos hablar so