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Quedando el apartamento asolado, me dejo caer en el sofá-cama, estilo nórdico, color rojo vino. Me acurruco con el suave y esponjoso cojín, exhaló todo el aire que tenía contenido, me pierdo en las lagunas del remordimiento y del arrepentimiento, cierro mis ojos con fuerzas y la imagen de esos ojos se hacen presente. Es inevitable pensar en él, es inevitable que mi corazón sienta miles de sensaciones, poco a poco siento que mi mundo da vueltas y vueltas, no puedo permitir que un hombre se a