—Ahórrate tus palabras, no puedes venir aquí sin antes no llamar —mi lado frío sale a relucir, mostrando mi verdadera personalidad—, y tú Norma, no comprendo cuál es tu molestia, me cuesta entenderte.
—Eso piensas —cabecea entre sí—, crees que es normal que de la noche a la mañana tengas a uno que otro hombre en nuestro apartamento, ¿dime quiénes son ellos?
—¿Te están amenazando? —enarco una ceja, no puedo evitar sacar lo peor de mí, no la estoy tratando, pero si la estoy enfrentando—, puedes d