Xana
Xana
-Xana… es hora de despertar-
La mujer se removió sobre la superficie que se movía ligeramente debajo de ella y que era anormalmente dura.
-Mmmm- protestó con un puchero- solo cinco minutos más.
Y volvió a dormir como si… como si… ¿quién le estaba hablando, con esa voz familiar y más erótica de la forma ronca en que se dirigía a ella. Ah, no podía pensar, le dolía la cabeza y mucho.
En eso sintió algo caliente recorrer su espalda por debajo de la ropa rozando directamente su piel, casi