Xana caminaba en dirección a la tienda-taller de ropa con mejor ánimo que otras veces. Las cosas estaban fluyendo y había una cosa en la que Celeste, la humana que la había acompañado aquella vez no se había equivocado. Uno se acostumbraba rápido a la manada.
Ella quizás no había salido tanto de la casa del alfa, recorrido la manada, o interactuado mucho con los demás, pero se sentía mucho más cómoda aquí que en todo el tiempo que había pasado en el pueblo.
Una leve sonrisa apareció en su rostr