Xana sabía que su salud en ese momento no era la mejor, sin embargo, después de ver el estado de Nill no le importó su cuerpo y toda su atención se centró en Nill. Se dejó caer en el borde de la cama junto a él y el palpó la temperatura. Frunció el ceño, estaba alta, más de lo normal para ser un cachorro. Debía bajarla como fuera.
Quitó la sábana de encima del cachorro y lo fue a cargar cuando el fuerte mareo que le dio apenas lo pudo levantar. Se estremeció y contuvo las ganas de vomitar. Dios