«Ring, Ring, Ring»
Victoria estaba acostada en su cama cuando el horrible y molesto sonido del celular la hizo salir de su comodidad.
—¿Sí?
—Te pido perdón desde lo más profundo de mi alma. Estoy consciente de que como seres humanos cometemos errores, pero también reconozco que no puedo vivir sin ti.
—Hola, Elías —saludó con tanta tranquilidad que él lo tomó como sarcasmo. —¿Cómo te encuentras?
—Mal, cada día sin ti, para mí es un infierno y lo único que deseo es que me perdones y volvamos a se