Contrato.
—¡No, no, no me abandones por favor!
El rostro de la joven estaba sudoroso y gritaba como loca, Elliot dejó de atar su corbata y corrió a abrazarla para tratar de calmarla.
—¡Tranquila, solo fue una pesadilla!
Amanda sacó su cabello de su frente, miró a Elliot y tocó su rostro.
—Te dije que solo fue una pesadilla, tranquila mi amor.
—¿Solo fue una pesadilla?
—Así es, ya pasó.
Ella terminó de sujetar su corbata —Perdón por quitarte más tiempo y gracias por estar aquí en ese momento tan espantoso