El corazón le latía con fuerza, pero no por el miedo, sino por el amor. Cristal sabía que él era el único capaz de hacerla sentir así, de hacerla olvidar el peligro y la muerte.
Cristal:
A la mañana siguiente me despierto bostezando. Damián está súper dormido en la cama, abrazándome con fuerza. Me levanto con cuidado, sin despertarlo, y voy a la bañera. Me doy un baño relajante con los jabones que me regaló Damián. Hay uno de almendras, otro de miel y otro de limón. El aroma me envuelve y me ha