—¿Qué es?
—He editado tres capítulos. Échales un vistazo.
Le entregó la computadora portátil mientras él revisaba el texto.
—¿Qué tal está? —preguntó expectante.
—¿Solo esto? —la miró.
—Hasta ahí he llegado —respondió ella.
Alexander suspiró.
—Aún tienes muchos capítulos por editar y todavía hay algunos errores aquí.
Marcó con un círculo algunas líneas donde había fallos, luego dejó la computadora portátil y se puso de pie.
Camila lo miró.
—¿Adónde vas?
—Ocúpate de tus asu