—Un hermano molesto siempre está bien —respondió Gabby.
Ambas rieron suavemente.
—¿Te fastidia tanto?
—Abuela, no te imaginas por lo que paso —dijo Gabby con dramatismo.
—Creo que sí lo imagino —respondió Bailey con una sonrisa cómplice.
—Abuela, ¿estás lista para contarme las historias ahora?
—Lista como siempre.
Ambas sonrieron, y Gabby se acomodó en la cama para escuchar a su abuela.
Camila llegó a casa a las siete de la tarde. Subió a la habitación y se sorprendió al ver a Alexander