55.
ASHER
Caminar a su lado vuelve a sentirse tan natural que, por momentos, olvido que pasaron tres años desde la última vez que recorrimos una calle sin discutir.
Megan va unos pasos delante de mí, deteniéndose frente a cada puesto de artesanías como si quisiera descubrir absolutamente todo lo que ese pequeño pueblo tiene para ofrecer. La veo reír con una anciana que intenta convencerla de comprar un sombrero tejido a mano, la escucho agradecer cuando un músico le dedica una canción al pasar y