52.
MEGAN
Asher permanece inmóvil unos segundos, como si todavía estuviera dándome la oportunidad de arrepentirme.
Sus ojos buscan los míos.
No hay prisa.
No hay exigencia.
Solo una pregunta silenciosa.
Levanta una mano y aparta un mechón de cabello que cae sobre mi frente. Sus dedos rozan mi piel con una delicadeza que me rompe por dentro.
Después de todo lo que vivimos...
Después de todo lo que perdimos...
Nunca imaginé volver a tenerlo tan cerca.
Él inclina apenas el rostro.
Su respiración se me