51.
ASHER
—¡AYUDA!
Mi voz rompe el sonido del mar con una desesperación que jamás había sentido.
—¡GUARDAVIDAS!
—¡ALGUIEN!
Las palabras salen desgarrándome la garganta.
No me importa quién me escuche.
Solo necesito que alguien venga.
Que alguien la encuentre.
Me interno todavía más en el agua.
Las olas golpean mi pecho con una violencia brutal, empujándome hacia atrás, pero sigo avanzando.
—¡MEGAN!
No obtengo respuesta.
Solo el rugido del océano.
Solo la espuma rompiendo una y otra vez.
Empiezo a