—¡No!, quiero que me lo digas con tus labios—me exigió
—Esta bien—me mordí el labio inferior—.Si quiero ser tu novia Alos Stuart.
Me tomo la mano—Así me gusta ñiña, que me digas lo que sientes.
El teléfono me sonó era mi padre, lo apagué y lo coloque en la cama
—¿Quién era?—pregunto
Inhale y exhale
—Mi padre, Alos se me sincero, que sientes por mí, porque de repente cambiaste conmigo, me dijiste que me mantuviera alejada de tí
Se encogió de hombros
—No se ni como explicar lo que siento