Se lo volví a entregar —¡No!, póntelo tú— insisto.
La verdad lo estaba haciendo para llevarle la contraria sabía que eso lo molestaba.
Suspiró— En serio ñiña, eres intensa.
Al final ninguno de los dos no los dos lo utilizamos, al parecer él tampoco quiso dar su brazo a torcer.
—Agarrate fuerte—me dijo cuando apretó el acelerador.
Mi primer reflejo fue cerrar los ojos pero luego comencé a sentir como la brisa abrazaba mi rostro , como mi cabello bailaba desordenadamente, era una sensación incre