Capítulo 16: Ecos del Destino y el Abrazo de la Sombra
Agnes
El aire del búnker, ahora cargado con el sudor de su esfuerzo y el tenue aroma a ozono de su poder, se había vuelto un testimonio de su incansable voluntad. Agnes no descansaba. El velo de tristeza y la extraña rabia por la partida de Amón aún se posaban sobre ella, una sombra en su alma. Se sentía abandonada, dejada atrás en un momento de crisis, justo cuando su voz había regresado y un poder abrumador había explotado de su interior.