Capítulo 18: El Canto de la Sombra y el Fuego Interno.
Agnes
El aire del búnker, ahora una mezcla constante de ozono por su poder y el sudor de su esfuerzo incesante, era su atmósfera. Había dejado de ser una prisión para convertirse en un campo de batalla personal. Agnes no descansaba. El abandono de Amón, la herida punzante de su partida sin un adiós, se había transformado en un motor, una furia silenciosa que la impulsaba a superar sus límites físicos y mentales. Si él la había dejado, si la