Pasó el resto de la mañana con la mente turbada, siendo atormentada en cada instante con los recuerdos del infierno que había vivido cuando era una Ward, en otras palabras, cuando era una prisionera dentro de su propia familia, se había prometido no abrir ese cajón escondido en un recóndito rincón de su memoria, pero las palabras de Sebastian se repetían una y otra vez, sacudiendo el cajón ‘‘¿Tu madre no estaba ahí cuando más la necesitabas?’’ y una risa irónica se escapó de sus labios mientras