Pasó cada minuto del trayecto insultando entre dientes el terrible tráfico de Santa Helena, el calor y la humedad no hacía más que empeorar su intolerancia a los claxones de los demás vehículos, estaba empezando a convencerse que incluso la gran metrópoli de New Castle representaba un desafío menor para su paciencia.
-Cambia esa cara, pronto te acostumbrarás a este lugar, por más que te resistas todos acabamos haciéndolo-. Escuchó que decía su amigo Lincoln con su característico tono apaciguado