Capítulo 53: Un temible diagnóstico.
Nos dirigimos juntos al hospital, ingresé a la bulliciosa sala de cirugías donde Aless ejercía su profesión con admirable dedicación y precisión.
El olor a desinfectante llenaba el aire mientras nos adentrábamos en el mundo quirúrgico.
Observé asombrado cómo sus manos hábiles realizaban su trabajo, operando a sus pacientes con extrema meticulosidad.
Aless poseía una gran cantidad de conocimientos en medicina, pero su verdadera vocación era ser cirujano, y su destreza era evidente en cada movi