Capítulo 26

Me quedé perplejo a lo que me encontraba mirando sintiendo como, una vez más, mi corazón iba destrozándose lentamente, pero a la vez, con tanta rapidez que sentí que transcurrió mucho menos de un segundo. No sabría cómo explicarlo. Solo sabía que sentía cada movimiento que hacía mi corazón y que aquello me dolía con intensidad, con braveza. Incluso el dolor del disparo en mi brazo había mermado ante el hecho de perder a la que fue mi madre adoptiva.

De nuevo me sentía como una escoria, un líder
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