Sus labios se posaron en la curva de su cintura y con sutileza dejaba besos cálidos que hacían sonreír a Sally de amor, Bruce era delicado al momento de acariciar su piel y de ofrecerle esa lujuria que la derretía y la hacía sentir única y especial en el mundo.
Él subió sobre ella y se adueñó de sus labios como fresas jugosas que no quería dejar de devorar nunca jamás, con su mano derecha llevó la de Sally arriba de su cabeza y entrelazó sus dedos a los de ella con suavidad y pasión, Sally p