—Sally, ¿estás ahí? —Brent tocó en la puerta de su oficina, ella y Bruce se distanciaron ante la sorpresiva presencia de él afuera, esperando respuesta de su esposa.
—¡Mierda! —expresó Sally en voz baja—. Es Brent. —Bruce bajó a Sally del escritorio y ella rápidamente acomodó su falda. Él recogió del suelo su saco y la tanga desgarrada de Sally para guardarla en su bolsillo, ajustó su vestimenta y tomó asiento como si nada hubiera sucedido entre ellos. Ella por su lado estaba nerviosa, cuando s