—¡Lo encontramos! ¡Lo encontramos! —gritó un agente de la guardia.
—¿Cómo está? —preguntó un compañero que venía más atrás.
—¡Está herido, pero está consciente y sus signos vitales están presentes!
—Bien, la ambulancia llegará en cualquier momento. Habla con él, no permitas que se quede dormido, mantenlo consciente; ya voy en camino.
Un agente de la guardia que iba a la delantera me había encontrado; aún no entendía lo que estaba sucediendo, solo supe que, en el último golpe, mi abuelo logró