Capitulo XLII: Todo sale mal.
Dominick iba al volante, mientras Mónic parecía ir perdida en sus pensamientos; con la vista clavada en el cristal de la ventana como si el exterior fuera lo más interesante del mundo en vez de una simple mancha casi abstracta a causa de la velocidad a la que iba.
El silencio en el que de habían sumido era bastante pesado y demás incómodo, ella trataba de ignorarlo mientras él no dejaba de verla de reojo, ninguno de los dos se atrevía a abrir la boca si quiera, no sabían que decir o que hacer a