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Entre el orgullo y su amor
Entre el orgullo y su amor
Por: Mayicarld
Capítulo 1 – Encuentro explosivo

El salón del Palacio Monteluce brillaba con candelabros dorados, cortinas de terciopelo y un murmullo constante de invitados vestidos de gala. Lucas Santoro caminaba entre la multitud con la seguridad habitual de un hombre acostumbrado a controlar todo a su alrededor: cada movimiento medido, cada gesto calculado. El traje negro a la medida y la corbata impecable solo reforzaban la imagen de CEO exitoso y orgulloso, alguien que rara vez se dejaba sorprender.

Pero esa noche, Lucas estaba a punto de recibir una sorpresa que sacudiría más que su ego.

Del otro lado del salón, Valeria Herrera conversaba con un grupo de colegas, su vestido rojo intenso destacando entre la multitud. La sonrisa elegante no lograba ocultar la tensión en sus ojos, y cada palabra parecía medida, pensada para no dar pistas de lo que escondía.

Y entonces apareció él: un niño pequeño de apenas dos años, con ojos grandes y curiosos, que se aferraba a la falda de Valeria. Su presencia parecía casi mágica, ajena al ruido del salón. Lucas lo vio desde el otro lado, y por un instante, todo lo demás desapareció: había algo en ese niño que le resultaba extrañamente familiar… pero todavía confuso, apenas un hilo de intuición.

—Valeria. —Lucas avanzó con pasos decididos, intentando que su voz sonara casual—. No esperaba verte aquí.

Ella lo miró con esa mezcla de firmeza y desafío que siempre lo desconcertaba.

—Lucas. Qué… coincidencia. —Su tono era cortante, controlado, pero algo en su respiración delataba su tensión.

Antes de que Lucas pudiera replicar, el niño dio un paso adelante y miró directamente a Lucas, con una sonrisa inocente.

—¡Hola! —dijo el pequeño, con la voz clara y alegre.

Lucas frunció el ceño, sorprendido. El gesto del niño despertó una chispa que no esperaba: su curiosidad se encendió, pero no había certeza. Era solo un niño… ¿pero por qué su corazón se había encogido de esa manera?

—¿Quién es este niño? —preguntó Lucas, con la voz firme, tratando de mantener la compostura.

Valeria colocó una mano protectora sobre el hombro del niño y lo miró con seriedad:

—Es… alguien que me importa. —Su respuesta fue deliberadamente ambigua, y Lucas notó el resquicio de tensión que intentaba ocultar.

Lucas entrecerró los ojos, observando cada gesto de Valeria. Su orgullo le decía que debía retirarse, que no podía dejar que el misterio lo consumiera tan pronto, pero otra parte de él no podía ignorar la sensación de que algo estaba profundamente conectado entre ellos.

—Hmm… alguien que te importa. Interesante. —Su voz llevaba un matiz de intriga, entrelazado con cautela.

En ese instante, Marcelo apareció a pocos metros, con esa sonrisa calculadora que siempre parecía leer los secretos de los demás. Sus ojos brillaban con malicia mientras observaba la interacción, disfrutando de la tensión palpable entre Lucas y Valeria.

—Vaya… parece que la gala se pone interesante —dijo Marcelo, alzando una copa como si brindara por su propio entretenimiento—. Nunca me imaginé que esta noche podría ofrecer tanto drama.

Lucas fijó su mirada en Marcelo, sintiendo una oleada de irritación. Sabía que su rival no solo buscaba oportunidades empresariales, sino que disfrutaba manipulando la vida de los demás para su propio placer. Marcelo era capaz de cualquier cosa para lograr lo que quería, y Lucas intuía que aquella noche no sería la excepción.

Valeria apretó suavemente la mano del niño, como si tratara de transmitirle seguridad sin necesidad de palabras, mientras sus labios se comprimían en una línea de concentración y orgullo. Nadie debía saber demasiado. Nadie debía acercarse demasiado.

Camila Herrera, hermana de Valeria, fue mencionada en un mensaje que Valeria revisó brevemente en su teléfono: “Si lo necesitas, ya sabes que estoy aquí”. Era un recordatorio silencioso de que Valeria no estaba sola, aunque su orgullo la obligara a mantener la distancia y manejar todo por sí misma.

Lucas notó el gesto de Valeria con el teléfono y, aunque no entendía del todo, algo le decía que había una red de protección invisible alrededor de ella… y que había secretos que aún no podía descubrir.

—¿Vamos a hablar en privado? —preguntó Lucas, en un tono bajo, mientras la música y las luces continuaban alrededor.

Valeria dudó solo un instante, midiendo cuidadosamente cada palabra:

—No… todavía. —Su voz era firme, pero su mirada delataba la preocupación de mantener algo oculto.

Lucas frunció el ceño. El rechazo no lo detuvo; solo aumentó su determinación de descubrir qué estaba pasando. Mientras el niño lo miraba con esa sonrisa inocente, algo dentro de él se removió, despertando emociones que había creído bajo control.

Marcelo se retiró un paso, complacido por la confusión que dejaba atrás, mientras Valeria abrazaba discretamente al niño, protegiéndolo. Lucas se quedó mirando, con la sensación de que la noche apenas comenzaba… y que los secretos que aún no conocía estaban a punto de cambiarlo todo.

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