LYRA
El mundo se redujo al eco de mis propias pisadas y al calor latente del cachorro en mi vientre.
Sabía que Darian me vigilaba desde el flanco opuesto del valle, pero en ese preciso instante, el destino nos exigía una cuenta pendiente. Vane avanzaba hacia mí desatando un aura de odio tan pesada que el pelaje de mi lomo se erizó hasta doler. El Alfa de Frostfang no buscaba la victoria de su manada; buscaba mi sangre para extinguir la estirpe de la Diarquía para siempre.
Sin emitir sonido algu