AIDEN
Hay una regla no escrita en el manual de los Betas de la Diarquía: cuando la Alfa Lyra se levanta del desayuno furiosa, no se pide la cuenta; se desaloja el segundo piso.
Me limpié la comisura de la boca con la servilleta justo a tiempo para ver cómo el tenedor de plata de Lyra quedaba clavado en la madera de la mesa, a escasos centímetros de la mano de Darian.
—¡No me voy a comer la carne si huele a cuero mojado, Nightbane! ¡Y no estoy de mal humor, estoy harta de un Alfa testarudo! —sen