DARIAN
Las batallas en las que jamás temblé, en las que las garras de los renegados jamás hicieron que se me acelerara el pulso por miedo.
Hoy, parado frente a la puerta del ala materna del hospital, estaba aterrorizado.
Los gritos de Lyra retumbaban en todo el pabellón principal con la fuerza de un huracán fuera de control. No eran llantos de debilidad; eran rugidos salvajes de una Alfa luchando la batalla más primitiva y feroz de su vida.
—¡TE ODIO, DARIAN NIGHTBANE! —retumbó la voz de mi esp