DARIAN
El fogón gigante erigido en el límite territorial de ambas manadas iluminaba la noche con chispas doradas. La tensión que nos había aplastado durante semanas se había disipado, reemplazada por el murmullo constante de risas, cantos y jarras de hidromiel chocando. Por primera vez en la historia, los guerreros de Blackwood y Nightbane compartían la misma mesa, unidos no solo por la bebida, sino por el zumbido cálido del canal telepático unificado que vibraba en la mente de todos.
Lyra esta